miércoles, 17 de septiembre de 2008

Dia 21




Hemos pasado la primera noche de acampada libre. A las 06:30 nos despierta Mey con su dulzura habitual: “Vamos chicos”, “chicos vamos”.

Durante la noche hemos tenido visita. Algunos animalitos se acercaron a nuestras tiendas aunque no todos los escucharon. Lo confirmó Rocío que con su virus tuvo que salir de la tienda y espantó unos cuantos bichos.

Tras un desayuno ligero en comparación a los que nos tiene acostumbrados Vincent, degustamos café, té, leche y “esponjosos bizcochitos” (sic) que se deshacían en el paladar, hacemos dos grupos para recorrer la isla siguiendo las huellas de los animales o sus cacas. Aquí conocemos a una nueva guía: “Natalia”, que junto con Leds y 2 Mokoreros más nos explicaron las huellas, la vegetación, los animales y las caquitas. Nuestro grupo después de dos horas y media no vio muchos animales ( 1 mono, 1 zorro y el sonido de lo que parecía un pájaro carpintero ). El otro grupo se encontró con un elefante y varias cebras. A la vuelta al campamento volvemos a tomar fuerzas para recoger (sin desmontar las tiendas) y emprender la vuelta cada cual con si Mokorero.

Hoy si tenemos suerte y vemos dos Hippos que desaparecen sin saber a donde han ido. Seguimos avanzando hasta llegar a “Swimming Pool”, “Swimming Pool” repite nuestro Mokorero, situada en medio del Delta con una corriente tremenda y eso si, un baño espectacular.

Llegamos a nuestro destino en “Mokoro”, les damos la propina a los Mokoreros y nos despedimos de todos ellos con unas palabras de Rocío.

Llegamos a nuestro nuevo campamento y como dice Iru: “de Lujo”. Bungalows para cuatro con baño y ducha. La ducha al aire libre pero con agua caliente. Para variar es la hora de la comida y ¡¡ sorpresa ¡! MAS LUJO: sillas, mesa, platos, copas de cristal y nos hacen la comida. Después algunos hicieron la colada y muchos otros disfrutaron de la siesta Española.

Alrededor de las cinco empezamos a bajar al pueblo, Seronga, unos en camión y otros andando. Por el camino nos encontramos grupos de niños con los que nos hacemos unas fotos y jugamos con ellos. Todos pasamos a ver el bar de Seronga e intentamos tomar algo. No todos lo consiguieron pues no todos llevábamos Pulas. Bailamos y hablamos con la gente del lugar y volvemos una vez ya anochecido.

Pronto se hace la hora y vamos a cenar, esta vez con mantel y a la luz de las velas y sin Rocío, que se ha puesto un poco peor.

Mey nos cuenta el plan para el día siguiente y acabamos con la Amarula y la “Caipiroska”, brindando por Hamilton y nuestros próximos viajes a Dubai. Todavía no ha muerto nadie, el asesino como siempre va tarde.

(Ana y Ginés)

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