
Nos levantamos emocionados aún por la visita del Leopardo y como seguimos con un solo camión, sale a hacer el “Safari” el grupo de la mañana, mientras el resto nos levantamos nada menos que un cuarto de hora más tarde para desayunar, recoger el campamento y mientras, Mey nos enseña huellas de los animales que nos han estado merodeando por la noche: las Hienas que Ginés tenía fichadas y otras redondas y enormes nada menos que de Elefante ¡!. No sé porque salimos de Safari si los animales nos vienen a ver a nosotros…
Después de recoger todo, estamos un ratito de tertulia mientras esperamos que lleguen nuestros compañeros y el coche de repuesto. Nuestros compañeros vuelven, pero el coche de repuesto…. ¡ nada !. Nos cuentan que han visto la fauna “habitual”: Leonas y un Leopardo comiéndose a un Impala. Nos enseñaron las fotos.
Como la espera va para largo, el otro grupo que no ha salido de mañana, salimos a dar una vueltita corta. Seguimos con nuestro empeño de ver Leones, pero nada.
El campamento se convierte en un centro de ocio: Sala de Lectura, sala de juegos, sala de descanso ( Ginés y Ana echando la siesta a la sombra de un camión).
Aunque parezca mentira, aún son las 10:00 de la mañana y como lo del camión no parece que se nos arregle, Mey se acerca hasta la estación más próxima para comunicar por radio la situación y ¡¡ pedir una avioneta ¡!.
También esta vez tenemos que dividirnos en dos grupos. Sale el primero para coger la avioneta hasta Kasane. Nos acercan hasta la “sala de espera” de la pista (un matorral que hace sombra alrededor de un banco de madera) y allí … ¡ oh sorpresa ! el copiloto es Argentino!!. Mey no se lo puede creer. Enseguida le hace ojo y le pregunta la edad y claro, ya sabéis: “demasiado joven”. El “joven” nos lleva en media hora. Sobrevolamos la reserva forestal de Chobe y el parque Nacional. Incluso podemos ver grupos de Elefantes dándose un bañito. Esperamos en el aeropuerto de Kasane la llegada del segundo grupo, que fue larga y tendida, pero nada. Se entretuvieron cantando y bailando en la sala de espera VIP.
En cuanto llegan, tenemos que salir pies en polvorosa, con heladito en la mano, porque nos están esperando para hacer un Safari por el parque nacional de Chobe.
Como es un poco tarde, el conductor nos pregunta si queremos ver animales en general o Leones y sin ponernos de acuerdo, ambos coches elegimos Leones.
Está un poco lejos de la zona donde se pueden ver, así que vamos que volamos entre salto y salto. Vemos: Elefantes, Jirafas, Cebras, Elefantes, Elefantes … por algo se dice que Chobe es el mayor santuario de Elefantes del Mundo.
Entre manada y manada, disfrutamos de las vistas: al fondo el río Chobe que hace de frontera natural entre Bostwana y Zambia. Vegetación sorprendentemente verde … ¡ el paraíso ¡.
Llegamos por fin al área de Leones, y después de dar varios rodeos, el conductor nos enseña un Búfalo recién cazado, lo que indica que un León anda cerca…(pálpitos y respiración cortada).
Empieza la operación acoso y derribo al rey de la selva. Después de varias vueltas, entre los arbustos la cabeza de un León macho se asoma un momento, justo para que le hiciéramos una foto y desapareció literalmente. ¡ Que detalle ¡.
Se hace tarde y nos dimos cuenta por la velocidad que va cogiendo el vehículo que ya tenemos que volver, dejando atrás una esplendorosa puesta de sol que, a medida que avanzamos va intensificando sus colores. Una vez más, los colores de África. Nos dejaron hacer fotos.
En resumen, Chobe nos pareció tan alucinante que el recorrido nos supo a poco. ¡ A poquísimo ¡.
Volvemos a Kasane, a nuestro Lodge, un corredor de habitaciones contiguas, con una especie de plazoleta en el centro. En las habitaciones camas altas, electricidad, ducha …. Y todo eso a estrenar.
Cena con mesas de verdad y cenamos con ganas porque hoy no hemos comido.
Vincent y Mcollici, que están sentados con nosotros, reciben algunas palabras de agradecimiento por parte de Iru en nombre de todos, porque mañana se van.
Como hoy es San Ginés, el susodicho nos invita a una copita en el bar.
La noche, según nos cuentan, prosiguió con la aparición de un Guipuzcoano que vive en Australia, encantadísimo de poder hablar en Español. Intercambio de fotos y no cantaron el “Asturias Patria Querida” porque era un poco tarde.
(Elena, Montse y Ana)