Diana a las 06:00. Mey dulcemente nos despierta tienda por tienda, teniendo que insistir en alguna de ellas.
Superando la tentación del 2º baño en la piscina jaula del Okawango, desayunamos y recogemos el campamento. Fotos varias en sitios varios del Lodge. Se hace cola en el “Baño del Edén”. Hay a quien se le olvida cerrar la puerta y le pillan con los pantalones bajados.
Nos montamos en el camión rumbo a las Tsodilo Hills. Por el camino tenemos que cruzar dos fronteras, sellar pasaportes de salida de Namibia y andando vamos a la frontera de Botswana donde rellenamos formularios y nos sellan los pasaportes. El sello es muy pequeño y casi ni se ve. ¡¡ Que timo ¡!.
Nos acercamos a un pueblo para hacer las compras del día. Mey le da dinero a “Semental”y le traslada la responsabilidad de comprar hielo. Para hacerlo que mejor sitio que la carnicería. “Semental” se acerca a las dos carniceras que están leyendo el periódico, les pasa el fajo por los morros con chulería y enseguida consigue que le hagan caso y se lleva a una de ellas a la trastienda. No pasó nada porque había hielo y se enfrió el tema.
Compramos 12 bolsas de hielo, cervezas en el bar, coca-colas en el supermercado y entre todos se carga el material en el camión mientras “semental” vuelve con las manos vacías.
Volvemos a montarnos en el camión y tenemos que esperar a que Mey saque a “Semental” de otra tienda en la que estaba preparando el terreno con otra.
Una vez en marcha nos cruzamos con otro camión que nos avisa que el control sanitario que nos vamos a encontrar en unos Kms está siendo muy exhaustivo. Se esconde la materia peligrosa entre la basura, las tiendas, bolsas ….
Llegamos al control, nos bajamos, nos chequean las bolsas y nosotros pasamos andando pisando de nuevo una piel de oveja cochambrosa. Desde el otro lado de la barrera vemos como revisan todos los recovecos del camión y encuentran la carne de Kudu. Mey consigue negociar y tras ofrecer varias alternativas se quedan con la carne y con Vincent. La cocinará delante de ellos.
Vincent se queda y nosotros continuamos el camino. Llegamos a las Tsodilo Hills y hacemos el recorrido. Vemos las pinturas, escalamos, paseamos y llegamos de nuevo al Parking. Hora de comer. Hoy tenemos una sorpresa: ¡¡ Lomo Ibérico ¡!, por gentileza de Iru. Ha conseguido que en el control no se lo cojan.
Mey conoce a un bosquimano que nos invita a su pueblo. Allí llegamos y se monta un lío que para que. Reparto de caramelos, fotos, compra de collares y para finalizar un baile de despedida por su parte y una canción de la nuestra.
Llegada a Swamp Stop. Tenemos las tiendas ya montadas, pero Vincent no está. Godfree y “semental” se van a buscarle y mientras nosotros hacemos unos largos en la piscina de aguas cristalinas y nos damos después una maravillosa ducha.
Tras un par de cervezas, cenamos. La cena es típica: Kudú con pure y natillas.
En la sobremesa tenemos que lamentar la muerte de un compañero, que nos hace ponernos en guardia para buscar al asesino. El muerto en sus últimos minutos de vida comienza a intentar hacer entender a un perro que pasaba por allí palabras en castellano. El perro sólo quería comer y jugar.
Presentación por Mey de las actividades del día siguiente y nos vamos al bar a tomar algo. Conseguimos enchufar un I-Pod de un componente del grupo en la cadena musical del bar. Allí hay quien se lanza a bailar y es atacado por un Sudafricano entrado en años. La cosa se arregla cuando llega “Hamilton” que centra la atención del género femenino y se lanza a bailar flamenco. La fiesta terminó cuando una Sudafricana vino a pedir silencio para poder dormir.
(Natalia y José Angel)
Superando la tentación del 2º baño en la piscina jaula del Okawango, desayunamos y recogemos el campamento. Fotos varias en sitios varios del Lodge. Se hace cola en el “Baño del Edén”. Hay a quien se le olvida cerrar la puerta y le pillan con los pantalones bajados.
Nos montamos en el camión rumbo a las Tsodilo Hills. Por el camino tenemos que cruzar dos fronteras, sellar pasaportes de salida de Namibia y andando vamos a la frontera de Botswana donde rellenamos formularios y nos sellan los pasaportes. El sello es muy pequeño y casi ni se ve. ¡¡ Que timo ¡!.
Nos acercamos a un pueblo para hacer las compras del día. Mey le da dinero a “Semental”y le traslada la responsabilidad de comprar hielo. Para hacerlo que mejor sitio que la carnicería. “Semental” se acerca a las dos carniceras que están leyendo el periódico, les pasa el fajo por los morros con chulería y enseguida consigue que le hagan caso y se lleva a una de ellas a la trastienda. No pasó nada porque había hielo y se enfrió el tema.
Compramos 12 bolsas de hielo, cervezas en el bar, coca-colas en el supermercado y entre todos se carga el material en el camión mientras “semental” vuelve con las manos vacías.
Volvemos a montarnos en el camión y tenemos que esperar a que Mey saque a “Semental” de otra tienda en la que estaba preparando el terreno con otra.
Una vez en marcha nos cruzamos con otro camión que nos avisa que el control sanitario que nos vamos a encontrar en unos Kms está siendo muy exhaustivo. Se esconde la materia peligrosa entre la basura, las tiendas, bolsas ….
Llegamos al control, nos bajamos, nos chequean las bolsas y nosotros pasamos andando pisando de nuevo una piel de oveja cochambrosa. Desde el otro lado de la barrera vemos como revisan todos los recovecos del camión y encuentran la carne de Kudu. Mey consigue negociar y tras ofrecer varias alternativas se quedan con la carne y con Vincent. La cocinará delante de ellos.
Vincent se queda y nosotros continuamos el camino. Llegamos a las Tsodilo Hills y hacemos el recorrido. Vemos las pinturas, escalamos, paseamos y llegamos de nuevo al Parking. Hora de comer. Hoy tenemos una sorpresa: ¡¡ Lomo Ibérico ¡!, por gentileza de Iru. Ha conseguido que en el control no se lo cojan.
Mey conoce a un bosquimano que nos invita a su pueblo. Allí llegamos y se monta un lío que para que. Reparto de caramelos, fotos, compra de collares y para finalizar un baile de despedida por su parte y una canción de la nuestra.
Llegada a Swamp Stop. Tenemos las tiendas ya montadas, pero Vincent no está. Godfree y “semental” se van a buscarle y mientras nosotros hacemos unos largos en la piscina de aguas cristalinas y nos damos después una maravillosa ducha.
Tras un par de cervezas, cenamos. La cena es típica: Kudú con pure y natillas.
En la sobremesa tenemos que lamentar la muerte de un compañero, que nos hace ponernos en guardia para buscar al asesino. El muerto en sus últimos minutos de vida comienza a intentar hacer entender a un perro que pasaba por allí palabras en castellano. El perro sólo quería comer y jugar.
Presentación por Mey de las actividades del día siguiente y nos vamos al bar a tomar algo. Conseguimos enchufar un I-Pod de un componente del grupo en la cadena musical del bar. Allí hay quien se lanza a bailar y es atacado por un Sudafricano entrado en años. La cosa se arregla cuando llega “Hamilton” que centra la atención del género femenino y se lanza a bailar flamenco. La fiesta terminó cuando una Sudafricana vino a pedir silencio para poder dormir.
(Natalia y José Angel)
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