miércoles, 17 de septiembre de 2008

Día 15 - Empieza la Aventura.


Aeropuerto ( de Barajas en este caso ). 14:30 horas. Me dirijo al mostrador de facturación de British Airways. En cuanto que le digo que la maleta debe ir a Victoria Falls Airport, me comentan que ya se lo saben, que ha venido gente antes contando la misma historia.

Aburrida espera de 3 horas y vuelo a Londres. Coincido en el asiento del avión con José Antonio (Iru). En ese momento , aún no sabíamos que íbamos a ser “compis” de viaje.

En Londres rápido tránsito a la Terminal 5 ( nueva, pero no más bonita que la T4 ) y salida a Johannesburgo en un Jumbo. Fantástico sistema audiovisual aunque los asientos resultaron un poco estrechos. Se duerme como se puede y llegamos a las 9 de la mañana del día siguiente. Como el uso horario es el mismo que en España, no sufrimos el “jet lag”.
Entramos en modo “colas” (con perdón): Cola para sacar la tarjeta de embarque, cola para pasar el control de seguridad (algunos nos “colamos”) y por fín, cola para montar en el avión. Una hora y cincuenta minutos después por fin llegamos a Victoria Falls. ¡¡¡ Hemos alcanzado el destino !!!

(Fernando)

Día 16


Y empieza la eterna pregunta: ¿ Se habrá perdido la maleta ¿. Después de pasar por la cinta y recoger las maletas (por decir algo), han desaparecido cuatro maletas del grupo.

Conocemos a nuestra guía del viaje, que es de la Argentina. A la salida de la “fantástica” Terminal de Victoria Falls nos estaba esperando nuestro camión (primer medio de transporte), y nos dirigimos hacia la entrada del Parque “Cataratas Victoria”. Realizamos una visita de dos horas y media sencillamente espectacular.

El grupo lo formamos 19 personas:
- 5 de Cantabria.
- 2 de Murcia.
- 2 de Tarragona.
- 2 de Barna.
- 2 del País Vasco.
- 4 de Madrid.
- 1 de Asturias.
- 1 de Canarias.

Una vez que hemos terminado la visita a Cataratas Victoria tenemos que cruzar la frontera entre Zimbawe y Zambia. Nos preparamos con nuestros pasaportes, pagamos 30 US$ de Visado y antes de subir al camión un madrileño inconsciente realiza alguna foto en el area de la frontera. Cuando estamos en el camión dispuestos a cruzar a Zambia, ¡¡Sorpresa ¡!, nos paran y nos dicen que antes de cruzar tenemos que enseñarles nuestras cámaras de fotos para ver quien ha hecho fotos al edificio de la aduana. Nos hacen bajar para que revisen las cámaras, pero antes algunos borran las fotos realizadas ó enseñan otras cámaras que no habían utilizado. ¡¡ Picaresca Española ¡!.

Llegamos a nuestro primer alojamiento y se reparten las tiendas. Todos como locos estábamos deseando tomar una ducha y, sorpresa, no te duchas sólo. Estabas acompañado de miles de mosquitos… los que faltaban de unirse al grupo ¡!!!.

Nuestra primera cena transcurre al lado del Río Zambeze y sirve para ir tomando contacto con la gente del grupo. Un sitio aconsejable y cómodo después de un largo día.

P.S.: Hubo un glorioso eclipse total de luna, que sólo Iru y yo (Fernando) fuimos capaces de disfrutar. Todos los demás estaban “planchando oreja” y no se enteraron ¡!!.

(José Antonio - Iru)

Día 17


Después de dejar el camping de “los mosquitos”, nos dirigimos a un supermercado en Livingston, hecho que se convertiría en habitual en los próximos días. Bien aprovisionados de cervezas, coca-colas, algún que otro sprite y un poco de hielo (que costó lo suyo conseguirlo) proseguimos nuestra ruta, está vez en dirección a Namibia, concretamente el Hippo Lodge.

En la frontera bajamos para realizar los trámites de costumbre, sellito aquí, sellito allá y a rellenar un par de papeles con tus datos. Pero en Namibia nos enfrentamos a un “nuevo trámite” que también se convertiría en habitual .. Al salir del edificio del control de pasaportes, nos quedamos todos perplejos al saber que teníamos que pisar una cochambrosa piel de cordero remojada en quien sabe qué líquido infecto ….

A la llegada al Hippo Lodge nos repartimos las habitaciones ( ¡¡ con baño dentro ¡!) y comimos unos bocadillitos que había comprado Mey. No estuvieron mal , aunque hubiera estado mil veces mejor al lado del río y no en esa polvorienta explanada.

Por la tarde visitamos el pueblo “donde se apaga el fuego” (Katima Mulilo), su mercado y como no, su supermercado donde se compraron las provisiones para los próximos días.

De vuelta al lodge, sin luz (estamos en África…), Vincent nos sorprendió con una exquisita cena (chuletas de cerdo, patatas …) aunque en la misma polvorienta explanada … en lugar de la idílica terraza en el río con los conciertos de ranas. Eso sí, tuvimos la compañía de dos perros que causaron la aparición de alguna que otra “frase célebre”. Creo que todos os acordáis de cual, ¡¡ .… a dormir ¡!!.

(Desconocido)

Día 18


Nos despertaron a la hora (06:30) pero no todos hemos dormido bien ni estamos preparados para abrir los ojos después de una noche regular, pero como un grupo aguerrido estábamos quitando las tiendas y listos para desayunar. Pero ¡¡ oh Dios mío ¡!! la noticia del día ( o sería de la noche ¿?) es que nos han mangado ó quizá cambiado de lugar nada menos que 17 sillas. Esto supondrá un incidente que denunciar ¡!!. Pero para compensar nos preparan un gran desayuno con huevos fritos y judías aunque estas últimas no tenían mucha aceptación quizás por un tema gaseoso ó por la hora temprana. Una vez todo recogido y colocado (que tiene su mérito) comenzamos la andadura hasta Katima Mulilo para la denuncia correspondiente, donde Mey fue quien se preocupó del tema mientras el grupo se preocupaba de sus menesteres cotidianos que son: 1) Volver a llenar la nevera 2) Los agraciados de la maldición del equipaje seguir con el duro proceso de conseguir prendas y otros.
Ya una vez hecha la denuncia con un proceso largo, lento y complicado sigue la compra de sillas en un almacén importante de la zona. Durante la elección del modelo hay una caída de una integrante aunque su habilidad hace que no se produzcan daños colaterales. Se colocan en el camión y seguimos nuestro itinerario.

En el camino también los Dioses dejan de protegernos y llegamos a un control de fiebre aftosa y otro de peso del camión, donde no dejan de proteger la higiene del país. También sobre la marcha se nos vuela una colchoneta del techo del camión, que es solucionado rápidamente por el personal competente.

Durante uno de los chequeos aparece un camaleón en las proximidades que hace felices a todos los fotógrafos del grupo. Seguimos nuestro camino hacia la Reserva de Mahango, donde habrá animales aunque curiosamente en carretera hay señales frecuentes de peligro y limitación de velocidad a 80 Km/h, pero no aparecen.

El camino es largo y finalmente se llega a la reserva donde a ambos lados del camino se ven: Jirafas, cebras, antílopes, etc pero sobre todo el grupo de Elefantes que al estar tan cerca hace las delicias de los que tenemos maquinas sin Zoom potente. A pesar de todo, todo el grupo vuelve a pernoctar con la sensación de que África es algo especial.

Llegamos al Ngepi Lodge de noche, donde la pericia del grupo hace que se logre un campamento digno de verse. Llega la hora de la cena y el cocinero se apunta una medalla con un pollo cuya salsa todos ponderan. Una vez tomada una copita de licor Amarula, nuestra osada guía propone un juego donde habrá un asesino que por elección del As de Espadas ( ¿ que otra carta podía ser ¿?), va a ir eliminando a una persona del grupo cada día. Ya tiene trabajo con 18 víctimas ¡!!. Pero hoy está el Juego y veremos como resulta.

¡¡ Que seáis felices y disfrutéis del viaje ¡!!

(Verónica y Angel)

Día 19


Diana a las 06:00. Mey dulcemente nos despierta tienda por tienda, teniendo que insistir en alguna de ellas.

Superando la tentación del 2º baño en la piscina jaula del Okawango, desayunamos y recogemos el campamento. Fotos varias en sitios varios del Lodge. Se hace cola en el “Baño del Edén”. Hay a quien se le olvida cerrar la puerta y le pillan con los pantalones bajados.
Nos montamos en el camión rumbo a las Tsodilo Hills. Por el camino tenemos que cruzar dos fronteras, sellar pasaportes de salida de Namibia y andando vamos a la frontera de Botswana donde rellenamos formularios y nos sellan los pasaportes. El sello es muy pequeño y casi ni se ve. ¡¡ Que timo ¡!.

Nos acercamos a un pueblo para hacer las compras del día. Mey le da dinero a “Semental”y le traslada la responsabilidad de comprar hielo. Para hacerlo que mejor sitio que la carnicería. “Semental” se acerca a las dos carniceras que están leyendo el periódico, les pasa el fajo por los morros con chulería y enseguida consigue que le hagan caso y se lleva a una de ellas a la trastienda. No pasó nada porque había hielo y se enfrió el tema.

Compramos 12 bolsas de hielo, cervezas en el bar, coca-colas en el supermercado y entre todos se carga el material en el camión mientras “semental” vuelve con las manos vacías.

Volvemos a montarnos en el camión y tenemos que esperar a que Mey saque a “Semental” de otra tienda en la que estaba preparando el terreno con otra.

Una vez en marcha nos cruzamos con otro camión que nos avisa que el control sanitario que nos vamos a encontrar en unos Kms está siendo muy exhaustivo. Se esconde la materia peligrosa entre la basura, las tiendas, bolsas ….

Llegamos al control, nos bajamos, nos chequean las bolsas y nosotros pasamos andando pisando de nuevo una piel de oveja cochambrosa. Desde el otro lado de la barrera vemos como revisan todos los recovecos del camión y encuentran la carne de Kudu. Mey consigue negociar y tras ofrecer varias alternativas se quedan con la carne y con Vincent. La cocinará delante de ellos.

Vincent se queda y nosotros continuamos el camino. Llegamos a las Tsodilo Hills y hacemos el recorrido. Vemos las pinturas, escalamos, paseamos y llegamos de nuevo al Parking. Hora de comer. Hoy tenemos una sorpresa: ¡¡ Lomo Ibérico ¡!, por gentileza de Iru. Ha conseguido que en el control no se lo cojan.

Mey conoce a un bosquimano que nos invita a su pueblo. Allí llegamos y se monta un lío que para que. Reparto de caramelos, fotos, compra de collares y para finalizar un baile de despedida por su parte y una canción de la nuestra.

Llegada a Swamp Stop. Tenemos las tiendas ya montadas, pero Vincent no está. Godfree y “semental” se van a buscarle y mientras nosotros hacemos unos largos en la piscina de aguas cristalinas y nos damos después una maravillosa ducha.

Tras un par de cervezas, cenamos. La cena es típica: Kudú con pure y natillas.

En la sobremesa tenemos que lamentar la muerte de un compañero, que nos hace ponernos en guardia para buscar al asesino. El muerto en sus últimos minutos de vida comienza a intentar hacer entender a un perro que pasaba por allí palabras en castellano. El perro sólo quería comer y jugar.

Presentación por Mey de las actividades del día siguiente y nos vamos al bar a tomar algo. Conseguimos enchufar un I-Pod de un componente del grupo en la cadena musical del bar. Allí hay quien se lanza a bailar y es atacado por un Sudafricano entrado en años. La cosa se arregla cuando llega “Hamilton” que centra la atención del género femenino y se lanza a bailar flamenco. La fiesta terminó cuando una Sudafricana vino a pedir silencio para poder dormir.

(Natalia y José Angel)

Día 20




Sexto día de viaje. Mey nos da los buenos días a las 7 de la mañana. Desayunamos media hora más tarde y nos dejan un margen de una hora para pasear.

El día empieza bien. Mey ya nos ha adelantado que va a ser uno de los días más especiales del viaje, y la verdad es que no defrauda.

A las nueve en punto estamos todos con nuestro equipaje bien clasificado en ….imprescindible y no imprescindible. Nos acercamos al embarcadero y esperamos la llegada de las lanchas rápidas.

Iniciamos nuestra primera incursión en el Okavango. Como nosotros llevábamos escudos humanos, no nos duchamos gracias a que el agua se la cogieron todita Jose, Iru y Fernando. Después de hacer una nueva distribución de maletas, pues eran estas las culpables de la ducha, continuamos el camino hasta Seronga acompañados en parte por Hamilton, que todavía no sabemos porqué se dio la vuelta en la mitad del camino.

Durante el trayecto de la lancha rápida pudimos fotografiar “cocos” grandes y pequeños, cigüeñas de pico abierto, múltiples y variadas aves y un nido muy concurrido de serpientes.

El equipaje no imprescindible lo abandonamos en Seronga y nosotros nos subimos a un camión que nos llevaría hasta nuestro nuevo y típico medio de transporte: “Los Mokoros” (Morokos para Ana).

Distribuidos de dos en dos y con las consignas bien aprendidas (como levantarse y sentarse, además de la necesidad de reconocer a nuestros Mokoreros), continuamos la marcha hasta llegar a nuestra nueva casa; un precioso campamento en Xau Island (según nos dijo uno de los Mokoreros).

Una vez allí nos repartieron las estancias. Lo que más nos llamó la atención fue el baño de superluj0 compuesto de un agujero y una pala, señalizado a través de boñigas de elefante y como puerta …. ¡ el papel higiénico ¡.

Después de comer volvemos a los Mokoros, a la busca y captura de los “hippos”. ¡ Una pena ¡ no tuvimos mucha suerte, sólo vimos uno y en lontananza. En compensación, nos fuimos a disfrutar de una preciosa puesta de Sol.

Después de cenar, alrededor del fuego, junto a los Mokoreros bajo el IMPRESIONANTE cielo estrellado de África, en uno de los lugares con menos contaminación lumínica del Mundo ( esto es de Fernando ), Mey nos muestra donde se encuentra Alfa y Beta centauro, punto de referencia para situar a la Cruz del Sur. El asesino despista matando a quien no debe y Mcolisi (“semental”) cae fulminado. Terminamos la velada con cánticos típicos y tópicos de ambas partes. Ganaron ellos.

(Maria José y Chari)

Dia 21




Hemos pasado la primera noche de acampada libre. A las 06:30 nos despierta Mey con su dulzura habitual: “Vamos chicos”, “chicos vamos”.

Durante la noche hemos tenido visita. Algunos animalitos se acercaron a nuestras tiendas aunque no todos los escucharon. Lo confirmó Rocío que con su virus tuvo que salir de la tienda y espantó unos cuantos bichos.

Tras un desayuno ligero en comparación a los que nos tiene acostumbrados Vincent, degustamos café, té, leche y “esponjosos bizcochitos” (sic) que se deshacían en el paladar, hacemos dos grupos para recorrer la isla siguiendo las huellas de los animales o sus cacas. Aquí conocemos a una nueva guía: “Natalia”, que junto con Leds y 2 Mokoreros más nos explicaron las huellas, la vegetación, los animales y las caquitas. Nuestro grupo después de dos horas y media no vio muchos animales ( 1 mono, 1 zorro y el sonido de lo que parecía un pájaro carpintero ). El otro grupo se encontró con un elefante y varias cebras. A la vuelta al campamento volvemos a tomar fuerzas para recoger (sin desmontar las tiendas) y emprender la vuelta cada cual con si Mokorero.

Hoy si tenemos suerte y vemos dos Hippos que desaparecen sin saber a donde han ido. Seguimos avanzando hasta llegar a “Swimming Pool”, “Swimming Pool” repite nuestro Mokorero, situada en medio del Delta con una corriente tremenda y eso si, un baño espectacular.

Llegamos a nuestro destino en “Mokoro”, les damos la propina a los Mokoreros y nos despedimos de todos ellos con unas palabras de Rocío.

Llegamos a nuestro nuevo campamento y como dice Iru: “de Lujo”. Bungalows para cuatro con baño y ducha. La ducha al aire libre pero con agua caliente. Para variar es la hora de la comida y ¡¡ sorpresa ¡! MAS LUJO: sillas, mesa, platos, copas de cristal y nos hacen la comida. Después algunos hicieron la colada y muchos otros disfrutaron de la siesta Española.

Alrededor de las cinco empezamos a bajar al pueblo, Seronga, unos en camión y otros andando. Por el camino nos encontramos grupos de niños con los que nos hacemos unas fotos y jugamos con ellos. Todos pasamos a ver el bar de Seronga e intentamos tomar algo. No todos lo consiguieron pues no todos llevábamos Pulas. Bailamos y hablamos con la gente del lugar y volvemos una vez ya anochecido.

Pronto se hace la hora y vamos a cenar, esta vez con mantel y a la luz de las velas y sin Rocío, que se ha puesto un poco peor.

Mey nos cuenta el plan para el día siguiente y acabamos con la Amarula y la “Caipiroska”, brindando por Hamilton y nuestros próximos viajes a Dubai. Todavía no ha muerto nadie, el asesino como siempre va tarde.

(Ana y Ginés)

Dia 22


Nos levantamos al toque de Mey. Hoy no madrugamos. El día una vez más es soleado, el cielo azul, y los pajaritos sonando en la radio “Made in África”.

La ducha es en el exterior con el cielo como techo, ¡¡ que gozada ¡!.

El camping en el que dormimos, nosotros en unas casas preciosas, lo ha donado una ONG a los del lugar que lo llevan muy bien. Hay de todo, se desayuna con mesas con mantel y todo, los que pueden comer, “claro”.

Una chica del lugar nos lavó la ropa a algunos por cinco dólares. Que gozada tener semejante vestuario, es decir más de una prenda limpia. Después de desayunar nos vamos a un aeropuerto con sólo una pista, desde el que cojemos una avioneta para sobrevolar el Delta y que luego nos lleva a Maun. Nos separamos en dos avionetas. A Ana de Cantabria y a Chari también de Cantabria les toca de copiloto. En nuestra avioneta viaja MColici (“semental”) y en la otra Mey y Vincent del equipo de Kananga. El vuelo es una pasada. Vemos elefantes solos (nos dicen que son machos), y en manadas. También vemos una manada de Hippos corriendo al agua y Jirafas. El Delta visto desde el aire es inmenso y la verdad es que por lo menos a mí me impresiona por la vida que veo y por la que intuyo que hay en grandes cantidades debido al agua.

Llegamos a Maun. El aeropuerto es grande y nada más llegar todos cambiamos a Pulas para aprovechar el resto de la mañana curioseando y en algunos casos comprando en las tiendas de alrededor. Quedamos a las dos, como no en el Supermercado, y compramos bebidas para los próximos días.

Nos vamos en dos camionetas camino del Hotel y cuando nos estamos acercando a un Hotel de verdad creemos que es de paso, pero no, vamos y paramos ante el asombro de todos. Es nuestro Hotel. Habitaciones y chalets con camas, tú, enchufes, etc. Todo un lujo.

Quedamos para comer al lado de la piscina. La comida es increíble: primer y segundo plato con ensaladas, pizzas, hamburguesas, tortillas y yo un delicioso “plain rice” que me sabe a gloria. Después de comer algunos nos vamos a descansar y otros al pueblo de nuevo.

Del resto del día podría contar que hubo una maravillosa cena-buffet, que a Fernando lo asesinaron y que luego algunos se fueron a una disco con chicos jóvenes pelin pasados, y otras escribieron 39 postales, y otros dormimos (hablo por mí). Lo de dormir el resto, para que tenga una cierta veracidad tengo que hacer referencia a terceros. Chari me cuenta que les dan las tantas escribiendo postales, digo las tantas en África, porque en España seguro que a las 11:40 no le llaman las tantas. Las chicas de Cantabria, Gines, MColici, Jóse e Iru me hablan del tema disco y dicen, creo que para consolarme por no poder ir, que tampoco me hubiese gustado porque no había posibilidad de relación con los lugareños. Y bueno un día completo, con Super incluido.

(Desconocido)

Dia 23


Noveno día de viaje. Diana a las 07:00 y a las 07:30 desayuno con mesa (creo que será el último con mesas).

Nos encontramos con nuestros nuevo vehículos los 4x4. A las 8 y algo, y después de una pequeña espera, mientras consiguen embutir nuestro equipaje y demás, partimos a visitar la reserva de Moremi.

Nos esperan 112 Kms de parte asfaltada y cincuenta y tantos de arena, polvo y baches.

La mañana se da bien frente a bichos: Impalas, Cebras muy Cebras, una Jirafa que cruza delante del primer coche, una manada de elefantes muy, muy cerca y todo ello acompañado siempre de aves. A las dos y media paramos en el sitio de acampar, cerca del río Khwai. Hermoso lugar aunque no es el de la película.

Comimos y situamos nuestro duplex adosados y muy bien adosados, y salimos con los 4x4 por la reserva. Ahí conseguimos ver el desfile de la Cibeles: Manada de Elefantes que nos barritan, hippos que no supieron sonreír, cocodrilos al sol, Cobo-Leeches, Kudus, Cebras. En fin, mucha comida y poco de los que se los comen.

Puesta de sol muy bonita, de las más bonitas hasta el día de hoy según opiniones diversas. Al llegar al campamento, sorpresa ¡!, nos espera la ducha que por cierto es “High Technology”. Inmejorable. Con otro desfile de los componentes de esta aventura.

Hubo concurso de “Cuantos se bañaran con un único bidón ¿. Fueron 7. El record de la historia de los campamentos.

Todos aseados nos sentamos muy pegaditos para disfrutar del gran banquete: Arroz, brócoli, pinchitos o brochetas y una salsa de tomate. Por cierto, que rica estaba esa carne de vaca.

Creo que ahora si que podríamos ser buena presa para las Hienas, que al parecer suelen merodear este lugar en busca de alimentos.

Después de cánticos diversos acompañados de sidra “Savannha” y líquidos varios, nos decidimos a ir a nuestros modestos adosados, con número incluido, donde algunos/as deciden escuchar el ruido de la fauna sin éxito, ya que los cánticos de los diversos grupos que acampaban tenían a la fauna bien calladita.

Mey decide ir a dormir al techo de uno de los 4x4 para divisar los animales y ver las estrellas. Nos comenta a la mañana siguiente que hubo dos Hienas durante la noche en el campamento.

A todo esto, se me olvidaba nuestro Trono de Reyes, magnífico reposadero pare los más adiestrados, y que no hemos ido al Super. OLE ¡!!!.

(Desconocido)

Dia 24


Después de una noche de cánticos, en tono bajo, no fuese que despertáramos a los vecinos, y tener de guardia a Rocío toda la noche para ahuyentar a las Hienas, nos levantamos a las 05:30 tocando diana Mey con su ya habitual pero meloso: “Buenos días, buenos días”.

Recogemos tiendas, desayunamos y vemos hippos cerca del campamento, mientras los demás hacen “tetris”en los camiones. Nos repartimos entre los 4x4 y salimos en búsqueda de nuevos bichos que se vayan a la cama tarde.

Comienza el tracatraca con más polvo que los pies de una gitana, y llegamos al Parque Nacional de Chobe por la entrada de Mababe donde paramos para cambiar el agua al canario.

Seguimos adelanta, parece una romería pero vemos manadas de Ñus. Alguien comenta que es un animal hecho de partes de otros. Vemos impalas, Kudus, antílopes y Elefantes. Todos carne de cañón del que todos esperamos ver: el León. Y pronto lo vemos, una familia de varias leonas con sus cachorros, uno de ellos macho ya que tiene pelusilla bajo la barbilla. El gran León debe estar de parranda, no lo vemos.
Más adelante vemos muchos Hippos, que ya se dejan ver mejor, algunos cocodrilos, algún avestruz, por cierto “Ostrich” en Inglés. Ni idea que se dijera así.

Comemos sobre las 16:00 en el campamento que montamos en Savuti. Mucho calor pero la comida buena. Por cierto, decir que el segundo coche, “the Dick Car (transcripción literal)” pincha a medio camino y aprovechamos para hacer una parada ( la imagen es dos trabajando y 20 fumando, bebiendo, comiendo y sobre todo mirando). El mismo coche rompe, y nosotros diciendo: “Por Dios Dick, trata de arrancarlo”. Pero Dick no es Carlos Sainz , ni esto un rallye con todos los medios. Suerte que nos coge cerca de donde vamos a acampar.

Después de comer, quedamos en que un grupo salga con el coche que funciona. Mientras tanto, los demás nos duchamos, esperamos, etc,

Llega la noche, y con la noche los animalillos. Cenamos unas costillas en salsa pá chuparse los dedos y un pastel buenísimo que nos sabemos como carajo lo hace “the big Vincent”.

Volviendo al tema del coche, por lo visto no se puede reparar y se espera la llegada de otro de madrugada.

Antes de ir a dormir, Mey propone el juego del PSICOLOGO. Verónica y Montse sufrieron y divagaron. No sé si al final se dieron cuenta de que iba el tema. Si no lo saben, que sigan pensando. Y mientras jugamos cae un pájaro de un árbol cerca y al enfocar , sorpresa, vemos una Hiena. Una Hiena ¿. No, es un Leopardo que creo que se asusta más por los ronquidos de Vincent que por nuestra presencia.

Así que nos vamos a la cama, vigilados por las Hienas y a la espera de que pasará con el segundo coche.

¿ Que pasará con el Leopardo ¿. Nos visitará por la noche a la puerta de las tiendas ¿.

(Desconocido)

Día 25


Nos levantamos emocionados aún por la visita del Leopardo y como seguimos con un solo camión, sale a hacer el “Safari” el grupo de la mañana, mientras el resto nos levantamos nada menos que un cuarto de hora más tarde para desayunar, recoger el campamento y mientras, Mey nos enseña huellas de los animales que nos han estado merodeando por la noche: las Hienas que Ginés tenía fichadas y otras redondas y enormes nada menos que de Elefante ¡!. No sé porque salimos de Safari si los animales nos vienen a ver a nosotros…

Después de recoger todo, estamos un ratito de tertulia mientras esperamos que lleguen nuestros compañeros y el coche de repuesto. Nuestros compañeros vuelven, pero el coche de repuesto…. ¡ nada !. Nos cuentan que han visto la fauna “habitual”: Leonas y un Leopardo comiéndose a un Impala. Nos enseñaron las fotos.

Como la espera va para largo, el otro grupo que no ha salido de mañana, salimos a dar una vueltita corta. Seguimos con nuestro empeño de ver Leones, pero nada.

El campamento se convierte en un centro de ocio: Sala de Lectura, sala de juegos, sala de descanso ( Ginés y Ana echando la siesta a la sombra de un camión).

Aunque parezca mentira, aún son las 10:00 de la mañana y como lo del camión no parece que se nos arregle, Mey se acerca hasta la estación más próxima para comunicar por radio la situación y ¡¡ pedir una avioneta ¡!.

También esta vez tenemos que dividirnos en dos grupos. Sale el primero para coger la avioneta hasta Kasane. Nos acercan hasta la “sala de espera” de la pista (un matorral que hace sombra alrededor de un banco de madera) y allí … ¡ oh sorpresa ! el copiloto es Argentino!!. Mey no se lo puede creer. Enseguida le hace ojo y le pregunta la edad y claro, ya sabéis: “demasiado joven”. El “joven” nos lleva en media hora. Sobrevolamos la reserva forestal de Chobe y el parque Nacional. Incluso podemos ver grupos de Elefantes dándose un bañito. Esperamos en el aeropuerto de Kasane la llegada del segundo grupo, que fue larga y tendida, pero nada. Se entretuvieron cantando y bailando en la sala de espera VIP.

En cuanto llegan, tenemos que salir pies en polvorosa, con heladito en la mano, porque nos están esperando para hacer un Safari por el parque nacional de Chobe.

Como es un poco tarde, el conductor nos pregunta si queremos ver animales en general o Leones y sin ponernos de acuerdo, ambos coches elegimos Leones.

Está un poco lejos de la zona donde se pueden ver, así que vamos que volamos entre salto y salto. Vemos: Elefantes, Jirafas, Cebras, Elefantes, Elefantes … por algo se dice que Chobe es el mayor santuario de Elefantes del Mundo.

Entre manada y manada, disfrutamos de las vistas: al fondo el río Chobe que hace de frontera natural entre Bostwana y Zambia. Vegetación sorprendentemente verde … ¡ el paraíso ¡.

Llegamos por fin al área de Leones, y después de dar varios rodeos, el conductor nos enseña un Búfalo recién cazado, lo que indica que un León anda cerca…(pálpitos y respiración cortada).

Empieza la operación acoso y derribo al rey de la selva. Después de varias vueltas, entre los arbustos la cabeza de un León macho se asoma un momento, justo para que le hiciéramos una foto y desapareció literalmente. ¡ Que detalle ¡.

Se hace tarde y nos dimos cuenta por la velocidad que va cogiendo el vehículo que ya tenemos que volver, dejando atrás una esplendorosa puesta de sol que, a medida que avanzamos va intensificando sus colores. Una vez más, los colores de África. Nos dejaron hacer fotos.

En resumen, Chobe nos pareció tan alucinante que el recorrido nos supo a poco. ¡ A poquísimo ¡.

Volvemos a Kasane, a nuestro Lodge, un corredor de habitaciones contiguas, con una especie de plazoleta en el centro. En las habitaciones camas altas, electricidad, ducha …. Y todo eso a estrenar.

Cena con mesas de verdad y cenamos con ganas porque hoy no hemos comido.
Vincent y Mcollici, que están sentados con nosotros, reciben algunas palabras de agradecimiento por parte de Iru en nombre de todos, porque mañana se van.

Como hoy es San Ginés, el susodicho nos invita a una copita en el bar.

La noche, según nos cuentan, prosiguió con la aparición de un Guipuzcoano que vive en Australia, encantadísimo de poder hablar en Español. Intercambio de fotos y no cantaron el “Asturias Patria Querida” porque era un poco tarde.

(Elena, Montse y Ana)

Dia 26


Por la mañana paseo en barco por el rio Chobe. Vemos de cerca mogollón de bichos: Lagarto Monitor, Darter, Águila pescadora, Cocodrilos ( tan cerca que se les veia el blanco del ojo), Hippos, Ñus, Búfalos, Facoqueros, y muuuuuuuchos Elefantes, incluso cruzando el rio y posteriormente poniéndose perdidos de polvo (empolvándose, con perdón) para evitar las picaduras de los insectos.

Cruzamos a Zambia en un trasbordador genuinamente Africano, en un ambiente genuinamente Africano también. Espera larga para cumplimentar trámites aduaneros y por fin nos dejan pasar.

Según salimos de la aduana, tenemos un control de carreteras compuesto por un policía y “un cono”. Otros dos polis más (los jefes) están sentados en un banco a la sombra. El conductor les presenta los papeles, discuten, el conductor se harta y se lo dice a Mey.

Allá que te va la polvorilla de Mey y se pone a hablar con las fuerzas del orden. Desde el autobús, vemos diferentes maniobras: un poli la pone su gorra, se ríen todos, Mey mueve la bolsa de bandolera a la parte delantera y la abre (soborno ¿?) y a continuación se viene al autobús y nos dice: “ Dadme todos los huevos cocidos que no os hayáis comido de las bandejas de Catering “. Ante nuestra estupefacción general, soborna a los policías con 14 huevos duros y estos de repente encuentran que al final todos los papeles estaban bien.

Llegamos otra vez a nuestro querido campamento “WaterFront” en las orillas del Zambeze, y consumimos lo que queda de día cenando, tomando copas en el bar y haciendo fotos al Sol poniente (Rocío como siempre hace fotos a todo lo que se menea, con especial hincapié a si misma).

Los que habían perdido las maletas, las recuperan aquí. Gran alegría y jolgorio. Deciden cambiarse de ropa cada media hora.

(Fernando)

Dia 27


En este día se hicieron muchas actividades opcionales que trataré de especificar: “Puenting” (nadie, por fortuna), “Rafting” ( algunos decidieron beberse el rio Zambeze y a fé que lo consiguieron), Vuelo en Ultraligero sobre las cataratas, Vuelo en Helicóptero sobre las cataratas, Visita a las cataratas en el lado de Zambia, crucero por el Zambeze, “Compring” en Livingstone de artesanía local (combinado con degustación de Cerveza local) ….

Acabamos el día, "libando" en el bar del Lodge y celebrando la despedida con Mey y Teri.

(Fernando)

Dia 28


En este viaje nada es “normal”. El Presidente de Zambia ha “palmado” el pasado día 19 de Agosto, y deciden llevar su cadáver por todo el país de aeropuerto en aeropuerto para que lo vea la población. Nos toca su visita al aeropuerto de Livingstone el día que nos vamos ¡!!….

Afortunadamente, tras una demora de una hora y media nuestro vuelo sale. Prácticamente toda la población local ha estado dándole el “último adiós” ( no seria que realmente querían comprobar que estaba fiambre ¿??) J

Triste despedida de Mey con promesas de pronto reencuentro a su vuelta a Europa. ( Y esto va en serio, eh Mey ¿??)

Comienza un interminable viaje, que con una parada de 6 horas en Johanesburg nos terminará llevando a la “vieja Europa”.

(Fernando).

Dia 29 - Despedida y cierre.


En Londres nos despedimos de parte de la expedición y tras un último vuelo llegamos a la “Península” (Pilar, a ti todavía te quedaba “tela”).

No se que pasó en Barcelona, pero en Barajas ….. se perdieron 9 maletas ¡!!!!.

¡¡¡¡¡ Y con esto concluimos la narración de nuestra apasionante aventura ¡!!!!!!!!!

(Fernando)