miércoles, 17 de septiembre de 2008

Día 18


Nos despertaron a la hora (06:30) pero no todos hemos dormido bien ni estamos preparados para abrir los ojos después de una noche regular, pero como un grupo aguerrido estábamos quitando las tiendas y listos para desayunar. Pero ¡¡ oh Dios mío ¡!! la noticia del día ( o sería de la noche ¿?) es que nos han mangado ó quizá cambiado de lugar nada menos que 17 sillas. Esto supondrá un incidente que denunciar ¡!!. Pero para compensar nos preparan un gran desayuno con huevos fritos y judías aunque estas últimas no tenían mucha aceptación quizás por un tema gaseoso ó por la hora temprana. Una vez todo recogido y colocado (que tiene su mérito) comenzamos la andadura hasta Katima Mulilo para la denuncia correspondiente, donde Mey fue quien se preocupó del tema mientras el grupo se preocupaba de sus menesteres cotidianos que son: 1) Volver a llenar la nevera 2) Los agraciados de la maldición del equipaje seguir con el duro proceso de conseguir prendas y otros.
Ya una vez hecha la denuncia con un proceso largo, lento y complicado sigue la compra de sillas en un almacén importante de la zona. Durante la elección del modelo hay una caída de una integrante aunque su habilidad hace que no se produzcan daños colaterales. Se colocan en el camión y seguimos nuestro itinerario.

En el camino también los Dioses dejan de protegernos y llegamos a un control de fiebre aftosa y otro de peso del camión, donde no dejan de proteger la higiene del país. También sobre la marcha se nos vuela una colchoneta del techo del camión, que es solucionado rápidamente por el personal competente.

Durante uno de los chequeos aparece un camaleón en las proximidades que hace felices a todos los fotógrafos del grupo. Seguimos nuestro camino hacia la Reserva de Mahango, donde habrá animales aunque curiosamente en carretera hay señales frecuentes de peligro y limitación de velocidad a 80 Km/h, pero no aparecen.

El camino es largo y finalmente se llega a la reserva donde a ambos lados del camino se ven: Jirafas, cebras, antílopes, etc pero sobre todo el grupo de Elefantes que al estar tan cerca hace las delicias de los que tenemos maquinas sin Zoom potente. A pesar de todo, todo el grupo vuelve a pernoctar con la sensación de que África es algo especial.

Llegamos al Ngepi Lodge de noche, donde la pericia del grupo hace que se logre un campamento digno de verse. Llega la hora de la cena y el cocinero se apunta una medalla con un pollo cuya salsa todos ponderan. Una vez tomada una copita de licor Amarula, nuestra osada guía propone un juego donde habrá un asesino que por elección del As de Espadas ( ¿ que otra carta podía ser ¿?), va a ir eliminando a una persona del grupo cada día. Ya tiene trabajo con 18 víctimas ¡!!. Pero hoy está el Juego y veremos como resulta.

¡¡ Que seáis felices y disfrutéis del viaje ¡!!

(Verónica y Angel)

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