miércoles, 17 de septiembre de 2008

Día 17


Después de dejar el camping de “los mosquitos”, nos dirigimos a un supermercado en Livingston, hecho que se convertiría en habitual en los próximos días. Bien aprovisionados de cervezas, coca-colas, algún que otro sprite y un poco de hielo (que costó lo suyo conseguirlo) proseguimos nuestra ruta, está vez en dirección a Namibia, concretamente el Hippo Lodge.

En la frontera bajamos para realizar los trámites de costumbre, sellito aquí, sellito allá y a rellenar un par de papeles con tus datos. Pero en Namibia nos enfrentamos a un “nuevo trámite” que también se convertiría en habitual .. Al salir del edificio del control de pasaportes, nos quedamos todos perplejos al saber que teníamos que pisar una cochambrosa piel de cordero remojada en quien sabe qué líquido infecto ….

A la llegada al Hippo Lodge nos repartimos las habitaciones ( ¡¡ con baño dentro ¡!) y comimos unos bocadillitos que había comprado Mey. No estuvieron mal , aunque hubiera estado mil veces mejor al lado del río y no en esa polvorienta explanada.

Por la tarde visitamos el pueblo “donde se apaga el fuego” (Katima Mulilo), su mercado y como no, su supermercado donde se compraron las provisiones para los próximos días.

De vuelta al lodge, sin luz (estamos en África…), Vincent nos sorprendió con una exquisita cena (chuletas de cerdo, patatas …) aunque en la misma polvorienta explanada … en lugar de la idílica terraza en el río con los conciertos de ranas. Eso sí, tuvimos la compañía de dos perros que causaron la aparición de alguna que otra “frase célebre”. Creo que todos os acordáis de cual, ¡¡ .… a dormir ¡!!.

(Desconocido)

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